Oración Inicial – Para todos los días

Oh Juan,
estrella resplandeciente de la Iglesia,
que reflejas la luz del Padre,
revelándonos el misterio del Verbo,
fruto eterno de su seno,
fuente de toda vida y de toda verdad.
Oh discípulo amadísimo del Verbo hecho carne,
que en la cena reposaste la cabeza sobre su corazón,
descubriendo entonces todos los secretos del Hijo
amadísimo del Padre y del Salvador de los hombres.
Oh hijo amadísimo de María, que recibiste en la Cruz,
el tesoro del corazón de Jesús crucificado,
viniendo a ser así el testigo de su corazón herido:
Te suplicamos, a pesar de nuestra indignidad,
de nuestras debilidades, que seas nuestro padre,
para que seamos verdaderos hijos del Padre,
viviendo de su luz y del ardor del corazón herido del Agapetos
bajo la vivificante guía del Espíritu Santo Paráclito,
en María, Madre de Jesús y Madre nuestra.
Amén

Día 1 - Juan, discípulo amado de Jesús

Juan, discípulo amado de Jesús:
“Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús”. Jn 13, 23

Oración: Señor Jesús, tú deseas que cada uno de nosotros sea un discípulo amado tuyo. Y para esto, no basta sólo seguirte, es necesario vivir como tú y contigo.
Tú que llamas a tus discípulos amigos, haz que por la intercesión del Apóstol Juan, podamos crecer en familiaridad contigo. Haz que nuestra relación contigo esté impregnada del calor de una confianza total en ti. Concede a los jóvenes, la gracia de responder al llamado que les haces a no ser siervos, sino amigos tuyos. Amén.

Día 2 - Juan, testigo del Verbo Encarnado

Juan, testigo del Verbo Encarnado:
“El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”. Jn 1, 14

Oración: Señor Jesús, tu encarnación es una de esas verdades a las que estamos tan acostumbrados que casi ya ni nos asombra. Pero esta expresión de fe es algo absolutamente impensable, que sólo tú podías obrar y donde podemos entrar solamente con la fe. El Apóstol Juan dice de ti que estableces tu morada entre nosotros. Haz que por su intercesión podamos recuperar el asombro ante tu misterio y muchos jóvenes puedan responder al llamado de morar contigo. Amén

Día 3 - Juan, testigo de la misericordia de Cristo

Juan, testigo de la misericordia de Cristo:
“Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos”. Jn 8, 31

Oración: Señor Jesús, durante toda tu vida apostólica ofreciste el perdón al pecador arrepentido. Le ofreciste de parte del Padre, el abrazo de su perdón que es libertad del amor. El Apóstol Juan es testigo de la libertad por la cual Dios entra en la vida de cada persona. Te pedimos por su intercesión, que muchos jóvenes experimenten la alegría de tu misericordia para que salgan de todas las formas de tristeza y soledad. Y respondan al llamado de convertirse en testigos de la esperanza y de la verdadera alegría. Amén

Día 4 - Juan, comunicador del mandamiento nuevo

Juan, comunicador del mandamiento nuevo:
“En esto conocerán todos que son discípulos míos: si tienen amor los unos por los otros”. Jn 13, 35

Oración: Señor Jesús, tú nos pides de no separar el amor por ti y el amor por nuestros hermanos. El Apóstol Juan, nos enseña que esto es el distintivo de tus auténticos discípulos. Por su ejemplo e intercesión, concédenos crecer en el amor por ti hasta el punto de comunicarlo a los demás. Haz que en muchos jóvenes se despierte el amor y abran su espíritu al otro. Dales la gracia que el amor al prójimo ya no sea para ellos un mandamiento, sino una consecuencia de morar en ti. Amén.

Día 5 - Juan, hijo de María

Juan hijo de María:
“Ahí tienes a tu madre”. Jn 19, 27

Oración: Señor Jesús, desde la cruz, nos invitas a ver a María como nuestra madre. El Apóstol Juan presente en este momento, la recibió en su casa y se convirtió en su propia madre y educadora. Haz que por el ejemplo de Juan, podamos dejarnos educar por tu Madre. Ayuda a muchos jóvenes a entregarse a María con plena confianza. Que con ella, descubran el  compromiso concreto de su vocación. Que con ella, aprendan a poner a Jesús en el primer lugar de su vida y se conviertan así en apóstoles intrépidos para difundir el fuego de la caridad y la luz de la verdad. Amén.

Día 6 - Juan, testigo del Sagrado Corazón de Jesús

Juan, testigo del Sagrado Corazón de Jesús:
“Uno de los soldados, con su lanza, le atravesó el costado”. Jn 19, 34

Oración: Señor Jesús, el soldado hiere tu cuerpo para comprobar tu muerte. Juan, apóstol y amigo, es testigo de la crudeza de este momento. Pero él nos introduce  a contemplar en esto cuán infinita es tu misericordia.
Concede por la intercesión del Apóstol Juan, a muchos jóvenes que también abran su corazón ante la miseria de las personas que el Espíritu ponen en su camino. Que sus vidas encuentren sentido en este Corazón abierto que no juzga a los hombres, sino que es fuente de sanación, de perdón y de santidad. Amén.

Día 7 - Juan, testigo del Cordero Inmolado

Juan, testigo del Cordero Inmolado:
“Vi a un Cordero que estaba de pie, como degollado”. Ap 5, 6

Oración: Señor Jesús, desde que escuchó a Juan Bautista designarte como el Cordero de Dios, el Apóstol Juan no cesó de ahondar en este misterio. Cuando te contempla en la visión del Apocalipsis, él sabe que este Cordero degollado y de pie es el símbolo de tu reinado. Tú gobiernas a las naciones ofreciéndoles la resurrección y la vida nueva. Ofrece a muchos jóvenes por la intercesión del Apóstol Juan, la gracia de vencer el mal y entregar sus vidas al servicio de la evangelización. Amén.

Día 8 - Juan, compañero nuestro en la tribulación

Juan, compañero nuestro en la tribulación:
“Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y su compañero en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús”. Ap 1, 9

Oración: Señor Jesús, para nosotros el Apóstol Juan es un verdadero hermano mayor que nos enseña a serte fieles en las adversidades. Te pedimos que por su intercesión, podamos perseverar en nuestras luchas y podamos llevar a cabo el combate de la fe y contribuir a la edificación de tu reino. Concede a muchos jóvenes la gracia de perseverar en sus luchas y de entregarse por completo a la vocación a la cual los llamas. Amén.

Día 9 - Juan, vidente del Apocalipsis

Juan vidente del Apocalipsis:
“Ven, te mostraré la novia, la esposa del Cordero”. Ap 21, 9

Oración: Señor Jesús, el Apóstol Juan mira a la Iglesia como la engalanada para su esposo y nos invita a alegrarnos de por este acontecimiento.
Por este motivo, en el Apocalipsis, aunque continuamente haga referencia a sufrimientos, tribulaciones y llanto, el Apóstol Juan nos invita a no percibir el sufrimiento como la última palabra, sino como un paso hacia la felicidad. Concede por su intercesión, que muchos jóvenes sepan superar las adversidades para responder al llamado que les haces a esperar y apresurar tu llegada definitiva. Amén.