La alegría de Juan

El Papa Francisco nos invita a través de su Exhortación apostólica Evangeli Gaudium (La Alegría del Evangelio) a vivir de la alegría que brinda Jesucristo. A partir del encuentro con Jesús, en nuestro corazón nace y renace la alegría (ver : Evangeli Gaudium no. 1). Pero ¿cómo podemos encontrarnos con Jesús ? ¿De qué manera encontrarse con su mensaje de alegría? En esta lectio divina queremos adentrarnos a escuchar a Jesús y a las palabras con las cuales él nos invita a la alegría de la salvación.

De los cuatro evangelios, el del apostol Juan contiene particularmente en su centro el tema de la alegría. Con san Juan podemos descubrir lo qué es esta alegría evangélica. Esta lectio divina estará focalizada en los capítulos 14 a 17.

Jn 14, 28 : « Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre » : la alegría de la salida de Jesús de este mundo

Justo después del segundo anuncio de la venida del Espíritu Santo como Paráclito (14, 26), Jesús invita a sus discípulos a alegrarse por su despedida. De hecho, los discípulos ya han escuchado los anuncios de la pasión : en 13, 21 perciben a Jesús que se perturba en su espíritu por la traición de Judas. Después de la salida de Judas del lugar de la cena y hasta el anuncio de la negación de Pedro, todo el capítulo 13 está marcado por la emoción del corazón de Jesús. Sin embargo, él invita a la paz a sus discípulos : « No se turbe vuestro corazón » (14, 1).

Encontramos que al anuncio de la salida de este mundo, Jesús agrega inmediatamente después un regreso. Esta salida debe alegrar el corazón de los discípulos. Puesto que serán privados por un momento de la presencia de Cristo, pero él regresará a ellos; ellos no deben permitir que sus corazones se turben.

Hay un elemento en este versículo al cual debemos de poner atención: el amor de los discípulos por Cristo: « si me amarais… ». El amor que los discípulos tienen por Jesús es la seguridad de la alegría de sus corazones. Si los discípulos aman al Maestro, entonces deben de estar alegres de que él se vaya. Su salida de este mundo es para estar cerca del Padre; están invitados a la alegría de saber que Jesús está cerca de su Padre. La alegría de los creyentes consiste en saber esto; y están llamados a experimentar esta alegría que viene del amor por Jesús. Pues es una consolación para los discípulos que los prepara a vivir de su pronta ausencia de él en el momento de la pasión (versículo 30).

Jn 15, 11 : « Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros »: la alegría de amar como Jesús

¿Cuáles son las palabras que Jesús ha dicho para que los discípulos experimenten la alegría? La referencia inmediata viene del versículo 10 respecto del mandamiento del amor mutuo: Sabemos que a este mandamiento, Jesús lo llama « mi mandamiento » (v. 12). Este tiene una nota particular que los discípulos no deben olvidar: deben amarse como Jesús los ha amado.

Por la observancia de los mandamientos, los discípulos permanencen en el amor de Jesús (v. 10). Por un lado, Él permanece en el amor del Padre pues guarda sus mandamientos; por otro lado, los discípulos permanecen en el amor de Jesús porque guardan sus mandamientos. Es en esto que consiste la alegría de los discípulos: no solamente escuchar a Jesús dar sus mandamintos, sino en permanecer en su amor. Quien ama a su hermano (ver: 1 Jn 3, 24 ; 4, 12. 16), está alegre de la alegría del corazón de Jesús. Es la misma alegría que debe de estar en el corazón de los discípulos.

Jn 16, 20-22 : « vuestra tristeza se convertirá en alegría »: la alegría de los discípulos y la tristeza del mundo

En la enseñanza sobre la alegría en el capítulo 16, Jesús utiliza la imagen de la mujer encinta y esta imagen nos aclara mucho. Siendo más exactos y conformes al texto, se trata más bien de la mujer en el momento de « dar a luz ». Es en este preciso momento que ella está « triste porque le ha llegado su hora » (v. 21). Debemos de estar muy atentos al hecho de que se trate de la tristeza y no de la aflicción o del dolor por el parto.

Después de que el momento del alumbramiento llegó, esta mujer ya no está triste, ella pasa de la tristeza a la alegría. Jesús dice (v. 21): « se olvida de su dolor ». Esta comparación ayudará a los discípulos a entender lo que sigue (v. 22): « volveré a veros y se alegrará vuestro corazón ». De esta manera podemos decir que en el momento en el cual los discípulos escuchan estas palabras están profundamente tristes. Pero llegará un momento en el cual ya no se acordarán de esto. ¿Cuál es ese momento? Juan subraya que en la tarde del día de la resurrección, Jesús aparece y sus discípulos se alegraron al verle (ver Jn 20, 20). Así esta comparación con la mujer que da a luz anuncia la resurrección de Cristo.

Jn 16, 24: « para que vuestra alegría sea colmada »: la alegría de la oración de petición

Jesús invita a sus discípulos a tener confianza en pedir. Él lo hace, invitando a sus discípulos se dirijan al Padre « en su nombre ». La alegría cristiana consiste entonces en la petición llena de confianza a Dios: Jesús mismo nos invita a la plenitud de la alegría gracias a esta petición hecha con mucha confianza.

Esta « alegría colmada » es la alegría de Jesús que se vuelve la alegría de los discípulos. Esta alegría de pedir al Padre es plena, divina y sin limites; por esto nadie « puede quitar » (ver: versículo 16, 22). Y puesto que están pidiendo directamente al Padre, reciben lo que piden; es este el motivo de su alegría.

Jn 17, 13: « para que tengan en sí mismos mi alegría colmada »: la alegría en la oración de Jesús

Solamente hay un gesto que se nos comunica cuando Jesús reza en este capítulo 17: Jesús alza los ojos al cielo (ver. versículo 1). Fuera de este gesto, no nos es dicho algún estado emocional de Jesús incluso cuando él conoce la inminencia de su pasión. Jesús se dirige aquí a su Padre al umbral de su pasión para pedirle la glorificación: « Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo » (versículo 1). Como decíamos, a parte del levanto de ojos, Juan no menciona ningún gesto o emoción. Sin embargo, podriamos pensar que en cada momento de oración, Jesús está alegre pues se dirige a su Padre que le ama (por ejemplo en Lc 10, 21). El corazón de Jesús debió de alegrarse en cada momento de oración ¡pues le comunica al Padre sus peticiones y así él permanece en la alegría (como él mismo lo dijo en 16, 24)!

En el versículo 13 encontramos la mención de la alegría; única mención en una oración bastante larga y completa. Esta única nota, hace que el tema de la alegría sea el centro de esta oración. Estas palabras se encuentran precedidas por la palabra « ahora ». Efectivamente, en este capítulo 17 encontramos tres veces esta palabra: versículos 5, 7 y 13. Las frases donde se encuentra la palabra « ahora » tienen un papel de recomienzo en esta oración. Estos recomienzos señalan un corte en el discurso mostrando una transición de lo que fue dicho antes y de lo que sigue. En el versículo 13 este recomienzo se hace de la siguiente manera: por un lado Jesús dice al Padre que va hacia él. Y por otro lado, habla así en el mundo para que sus discípulos se alegren. La función del « ahora » en este versículo permite ver que la alegría de los discípulos es precisamente porque Jesús se va; su alegría no es a pesar de la ausencia de Jesús, sino porque Jesús se va para estar cerca del Padre.

Aquí también en este pasaje, no se trata de una alegría efímera o pasajera, se trata más bien de una alegría en plenitud: la misma que está en el corazón de Jesús. Nosotros podemos ver en la lectura de esta oración de Cristo que estamos invitados a experimentar que Jesús está alegre de ir hacia su Padre.

De esta manera somo capaces de observar que en todas los momentos en los que Jesús habla de su salida son momentos de alegría; estas palabras son alegres enseñanzas llenas de esperanza. Ellas son buenas nuevas que nos revelan lo que es la alegría evangélica a la cual el Papa Francisco nos invita por su Exhortación.

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